Serjaq
Dos manos, un torno, ningún molde: así nacen las piezas de Serjaq, en un taller de Nontron, en pleno Périgord vert. Marina dibuja las líneas y las formas; Jonathan se ocupa de la química de los esmaltes y de la cocción. Juntos trabajan el gres a partir de arcillas de Francia, lisas por su suavidad satinada o con chamota por su grano.
Su regla se resume en una separación clara. La vajilla de diario, cuencos, tazas y botes, no lleva ningún esmalte de color: un interior esmaltado, un exterior que queda en parte desnudo, a veces realzado con un engobe negro. Rugosidad mate por fuera, aterciopelado brillante por dentro. Los colores, azul profundo, verde musgo o rosa ceniza, quedan reservados a las piezas decorativas, jarrones y copas torneados de uno en uno. Además, cofres de regalo y series a medida para restaurantes, hoteles y arquitectos. Incluso en serie, cada objeto conserva algo propio; la web y su blog cuentan el resto.
