Crud
En Tärnsjö, en uno de los últimos talleres del mundo que aún curte la piel con corteza y materia vegetal, Crud encuentra su materia prima. Las pieles proceden de granjas suecas cercanas, como subproducto de la industria cárnica, de modo que ningún animal se cría solo por su piel. Cada pieza se corta, se pule y se encera a mano antes de llegar al pequeño taller del sur de Suecia, donde se ensamblan los bolsos, las mochilas y los accesorios. Allí la piel se encuentra con la lona de algodón encerada, un material de exterior que resiste el desgaste y adquiere pátina.
Detrás de la marca está Alex Bechet, que pasó más de diez años en la moda antes de volver a la naturaleza y a una idea simple: es mejor invertir en un objeto duradero que seguir comprando cosas de usar y tirar. Crud trabaja en series pequeñas, con materiales elegidos para envejecer con carácter, piel que se ablanda y se oscurece, superficies que ganan presencia en lugar de desgastarse.
El punto de merino se teje en Suecia. Los guantes, en cambio, se fabrican en Estados Unidos, Japón y Etiopía: como el oficio de la guantería casi ha desaparecido de Suecia, Crud lo dice abiertamente y colabora con guanteros especializados allí donde el oficio sigue vivo.
